
Cerrado por Vacaciones
Enero y el dilema de muchos emprendedores. Descansar también es parte de la estrategia.
Maximiliano Matwijow
1/12/20262 min read
Descansar también es parte de la estrategia
Tomarse unos días de descanso no significa frenar el motor del negocio; significa, muchas veces, crear el espacio mental necesario para tomar mejores decisiones.
En contextos de incertidumbre como el actual, el mayor activo de tu empresa sos vos. Curiosamente, esta primera semana de enero terminé de leer un libro que me dejó pensando: “Cómo calmar tu mente”. Allí profundicé en un término que, aunque resuena cada vez más, no siempre dimensionamos correctamente: el Burnout.
Este concepto se refiere a ese estado de agotamiento físico, emocional y mental provocado por el estrés crónico. Se manifiesta como una fatiga profunda, una desconexión con las tareas diarias y una sensación de ineficacia que termina golpeando donde más duele: la salud y la productividad. Mi primera reflexión al leer la definición fue inmediata: "Bienvenidos al día a día de muchos argentinos".
Me pareció fundamental relacionar este agotamiento con Enero, un mes idílico para muchos, pero no necesariamente para quienes emprenden. Mientras una parte de la sociedad disfruta de vacaciones pagas y viajes planeados bajo el sol, existe un "Lado B". Del otro lado del mostrador, el panorama es distinto: me encuentro a diario con comerciantes cansados, agobiados y hasta fastidiosos por el calor extremo y la falta de movimiento en las calurosas calles.
Al conversar con ellos, el relato suele ser el mismo: están conformes con la facturación de diciembre, pero sienten una necesidad imperiosa de recargar energías para afrontar los próximos once meses. Sin embargo, a pesar de todo esto, no se detienen. No lo hacen por un sentimiento paralizante: el miedo.
Como consultor, me veo en la obligación de preguntar a qué le temen. Pero, siendo sincero, sería hipócrita de mi parte no admitir que conozco la respuesta mejor que nadie.
Quienes nos dedicamos a la comercialización sabemos lo que cuesta ganar un cliente, generar una venta y mantener esa rueda de pagos que sostiene la estructura. Por eso, muchos le temen al disfrute. Existe la creencia arraigada de que bajar la persiana unos días o desconectarse va a destruir esa cadena que mantiene al negocio en movimiento.
Hoy, después de años de sostener esa misma mentalidad, decido poner un freno a esos pensamientos y compartir una reflexión que cambió mi forma de trabajar: Los negocios no se destruyen por falta de trabajo, se destruyen por malas decisiones sostenidas en el cansancio.
Estoy convencido de que descansar es una maniobra estratégica. El descanso no es "apagar" el negocio, es apagar el ruido exterior para poder pensar con claridad.
En mi experiencia personal, esos días de pausa sirven para tomar perspectiva y auditar la rutina:
Identificar qué acciones están dando resultados reales.
Detectar los "cuellos de botella" que frenan el crecimiento.
Simplificar procesos que hoy nos roban tiempo.
Incluso, dedicar tiempo a relaciones comerciales nutritivas —como visitar a ese proveedor estratégico— que en el fragor del día a día postergamos por "falta de tiempo".
Recordá: El descanso no es el fin del camino, es el combustible para lo que viene. Si tu situación económica te lo permite, tomate unos días de descanso. Volver con la mente despejada te va a dar más energía y una mejor perspectiva para afrontar el año.
